Microrelato: En la Balanza

Bueno aquí va un microrelato que escribi hace ya unos años cuando iba despertando mi vena misantropa. Espero que os guste.

En la Balanza

En el inmenso blanco del polo norte una figura oscura destaca sobre las demás. Camina encogida hacia el otro objeto que sobresale dentro del paisaje común de esas tierras heladas. Sus pensamientos se centran en la función de la máquina: la destrucción del planeta. Le ha llevado años su construcción pero por fin ha conseguido que con el simple hecho de pulsar un botón el núcleo terrestre explote. Se detiene frente al panel de control y su mano lentamente se acerca al botón. Su mente empieza a repetir los motivos que le llevaron a la construcción de la máquina:

“Ella era una buena persona, nunca hizo mal a nadie, incluso evitó que yo se lo hiciese. Nunca debió morir de ese modo, simplemente intentaba socorrer a una persona herida. Cómo suponer que la persona que se estaba desangrando por la herida de navaja iba ser portadora del VIH, ¿cómo recordar la herida en la mano que ella tenía?, ¿Cuántas posibilidades había de contagio? Aunque ya que más da. ¿Cómo podemos vivir en un mundo en el que te tienes que plantear el ayudar a una persona herida?. ¿Cómo convivir con el miedo al contacto?.  El mundo me la robó y ahora pagará.”

Su mano ya está sobre el mando, una simple presión acabará con el mundo y cualquier cosa que pudiese haber sobre él. Pero en este instante la figura duda. Parece que en este momento es consciente de la acción que va realizar después de haber estado años preparándola carcomida por el odio.

“¿Realmente tengo derecho a realizar esta acción? ¿Su muerte justifica que lo haga? ¿Tengo yo el derecho de privar de su existencia a toda la gente que siente algo parecido a lo que yo sentía?  En el mundo todavía existe gente que merece vivir, gente que intenta hacer de esta existencia algo bueno y útil para todos. Por no nombrar a los animales y a las plantas, seres vivos, que nunca han hecho ningún mal excepto al que les han inducido a hacer. ¿Tengo el derecho de destruir a la madre tierra, la que a todos nos ha dado la vida? ….”

La figura se estremece y se aparta por un momento de la máquina. Parece inquieta y se tambalea. Pero ese estado dura un instante. Deteniéndose suelta un gran suspiro y echándose hacia atrás suelta una gran carcajada.

“Ja, ja, ja, ja, ja Si lo piensas bien la madre tierra tiene que estar agradecida por los siglos de sufrimiento que le voy a ahorrar. Cada año su estado empeora, el calentamiento global va aumentando. La expulsión de gases a la atmósfera es cada vez mayor. Somos la única especie sobre el planeta que destruye el entorno que le da vida. Aunque ya hay países que han empezado a controlar sus expulsiones. Quizás estemos mejorando. Ja! También hay otros países que no las controlan porque no les da la gana. Incluso hay fábricas dentro de los países que las controlan, a las que les sale más rentable pagar una multa que limitar sus expulsiones. Rentabilidad, me gustaría agarrar a la persona que inventó ese término. ¿Cómo puede ser más rentable contaminar tu planeta que no hacerlo?. Es curioso que al final la mayoría de los males dependan de una cosa que hemos inventado nosotros mismos: el dinero. El dinero te da el poder de saltarte las leyes, el privilegio de prolongar tu vida. El dinero te pone por encima de todo, te convierte en una especie de dios. Tenemos una sociedad basada en él, una sociedad en la que según lo que tengas o lo que ganes así te trata la gente y tratas a la gente de tu entorno. Una sociedad independentista que solo se preocupa de lo suyo. Parece que cuanto más ‘civilizada’ es la sociedad menos se preocupa de la gente que en ella vive. ”

“Aunque ahora hay pueblos que empiezan a unirse. Europa está empezando a ser una, con el tiempo la gente pensará en sí misma como europeos y es posible que llegue el día en que pensemos como terrestres. Ya claro… también hay pueblos que construyen muros, y nadie les dice nada. Tras muchos años se consiguió derribar el muro, y ahora construyen uno nuevo en otro lugar y con total impunidad.  ¿Alguna vez avanzaremos como especie?.”

“Bueno… están reduciendo el armamento nuclear… ya casi no existe la posibilidad de que se produzca un holocausto nuclear. Por el contrario tenemos armas químicas… Cosas pequeñas, grandes desastres. Por lo menos es posible que solo maten a seres humanos.”

La figura se detiene y suelta un suspiro. “¿Quién soy yo para criticar?, Si nunca hice nada por mis semejantes ¿Qué me hace a mi mejor que los demás…? Posiblemente nada. Pero tengo la capacidad y he de decidir. ¿Debo tener fe en la especie humana y pensar que va evolucionar y conseguir vivir en armonía consigo mismo y su planeta, o por el contrario pensar que para cuando destruya la tierra ya habrá empezado a explotar otros planetas del espacio y comenzará de nuevo el ciclo? ¿Acaso esta la especie condenada a no evolucionar y estar siempre dividida entre gente que se preocupa y gente que no?…”

La figura alza la mirada hacia el cielo. “Algún día alcanzaremos las estrellas, ¿Les espera el mismo destino que a la tierra?”

CLICK…

  1. 😀 He leido los dos relatos, la verdad he de destacar que creas muy bien el paisaje, el entorno, el clima en el que se desenvuelve todo. Me gustan😀 a ver si subes mas!

      • Lodok
      • 14/07/10

      Muchas gracias Paula.

      Pues de estos no tengo más. Con esto del concurso de As de picas ya solamente pruebo a escribir novelas. A ver si retomo esto de los relatos cortos, que al final es mucho más fácil.

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